Medalla de chicle

Por: Gabriel Alejandro Castellanos | 27 de septiembre de 2011 | Temas: Opinión, Opinión.
Medalla de chicle

Por iniciativa del Presidente del Congreso de la República, Roberto Alejos Cámbara, el día 27 de septiembre de 2011, se pretendía llevar a cabo un acto en el que se condecoraría a Roberto Giordano, diputado electo por el partido CREO, en el departamento de San Marcos. El motivo de la condecoración: ser el diputado electo más joven de la historia de Guatemala.

Hasta donde yo sé, alguien recibe una condecoración del Estado por alguna actividad que realizó en pro de la colectividad, o bien, por alguna acción excepcional en la que intervino el legítimo deseo de poner en alto el nombre del país.

Si a méritos y condecoraciones vamos, existen miles de jóvenes que participan en organizaciones sociales, en actividades deportivas y académicas, que verdaderamente ponen en alto el nombre del país, o bien, benefician a muchísimas personas por sus acciones desinteresadas, jóvenes que creo, tienen muchísimo más mérito que el que será condecorado el día 27 de septiembre por el Organismo Legislativo.

Por el contrario, el máximo estandarte de un sistema democrático, es decir, el Congreso de la República, ha optado, obviamente luego de un proceso democrático, por condecorar a alguien tras haber resultado electo diputado, un cargo para el que probablemente fue propuesto de forma nepotista. Y dado lo ridículo del motivo de la condecoración, así como que el único mérito aquí es “tener suerte”, lo procedente sería pues, condecorar con algo similar a una medalla de chicle.

Premiar la “suerte” a nivel de condecoración por el propio Congreso de la República es similar a agarrar de juguete a la figura del Estado, pues en primer término es irrespetuoso y luego la condecoración no tiene sentido, pues bien puede ser que el diputado Giordano logre ser un político comprometido con el país, o bien, una persona que se duerma en sus laureles y no lleve a cabo ninguna acción que sea positiva para Guatemala, eso es algo muy personal de Giordano y reflejará si eventualmente se merece o no alguna condecoración.

Existen muchos diputados que han aportado bastante al sistema legal guatemalteco, diputados que fueron electos bastante jóvenes y luego, con el paso del tiempo, encontraron una causa que defender y ser verdaderos estandartes en los mismos, diputados que al igual que Giordano, fueron, en su momento, “Dipukids”.

Un ejemplo tangible de lo anterior es la diputada Zury Ríos, quien inició bastante joven en el ámbito de la política y tras muchos años de trabajo ha llegado a formular propuestas vinculadas a la protección de las mujeres, la niñez y la adolescencia, pues producto de su trabajo se creó el denominado “Sistema de Alerta Alba-Keneth”.

Sin embargo, para el tema que nos ocupa, más allá de dar una condecoración o reconocimiento al recién electo diputado, el Congreso de la República debería de darle lo mismo que la población le da, es decir, el “beneficio de la duda”, pues de esto es de lo que realmente son meritorios él y el resto de “Dipukids” que han salido electos en los comicios del 11 de septiembre de 2011.

Roberto Giordano y el resto de diputados jóvenes tienen en sus manos una difícil tarea, y esta es: demostrar que la juventud en el Congreso de la República servirá de algo, porque de no hacerlo, cerrarán las posibilidades para que muchísimos jóvenes, que desean sumarse a la política a ese nivel, logren alcanzar ser diputados.

En conclusión, he de decir que no se si los “Dipukids” estén conscientes de que la población más que confianza en ellos tiene dudas, pero a la vez muchas expectativas, por lo que sólo un verdadero trabajo en pro del país les hará merecedores de reconocimientos y de una eventual reelección, o por el contrario, de una medalla de chicle en agradecimiento por su poco valiosa participación.

También le puede interesar leer

Anteriores Siguientes

Escriba su comentario: