Editorial – 3 de octubre de 2011

3 de octubre de 2011 | Temas: Editorial.
Editorial – 3 de octubre de 2011

El mes de octubre inicia con la celebración del día del niño, y la celebración de un tema como este nos recuerda, como humanidad, que en ciertos lugares del planeta ese día se convierte en una oportunidad para celebrar y en otros, como por ejemplo en Guatemala, es una nueva ocasión para reflexionar.

Los altos niveles de desnutrición causan una gran cantidad de muertes de niños y niñas guatemaltecos anualmente, de la misma forma, es este el flagelo que merma el crecimiento óptimo de miles de infantes, efectos que son, lamentablemente, irreversibles.

El hambre mata y es una de las manifestaciones más tangibles de la existencia de desigualdad social en una determinada región, y a pesar de todo, es un tema, que por lo silencioso del mismo, suele pasar desapercibido para, al menos, la mayoría de los guatemaltecos y guatemaltecas.

Según información de Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en un sondeo en el año 2010 las preocupaciones de la sociedad guatemalteca se ciñen en un 66.6% al tema de violencia y tan sólo un 0.5% mencionó a la desnutrición como uno de los problemas principales del país.

Esto respalda la tesis de que la desnutrición es un asesino silencioso de las futuras generaciones de Guatemala, y si bien es cierto que no afecta a toda la población, si afecta a las zonas más pobres del país, sitios que de no ser atendidas estarán atrapadas en un circulo de subdesarrollo que les impedirá una mejor calidad de vida.

Como pobladores de cualquier lugar del mundo, tenemos que empezar a preocuparnos por los asesinos silenciosos de millones de niños en todo el planeta, porque no sólo las balas o las guerras se cobran vidas, sino que también sigilosos homicidas, como la desnutrición.

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