Víctimas del imperio

Por: Leonel Balcárcel | 6 de marzo de 2012 | Temas: Opinión.
Víctimas del imperio

Desde hace alrededor 100 años, Guatemala ha sido víctima de múltiples naciones imperialistas las cuales han querido hacer de este noble, pobre y humilde país, un paraíso. Como ya es de conocimiento de todos los ciudadanos guatemaltecos, el arduo trabajo de a diario no es para beneficio meramente individual o beneficio para la comunidad local, es beneficio para las medianas y grandes empresas, resultando beneficiadas a base de nuestro trabajo. ¡Así es!, me refiero a corporaciones transnacionales que buscan países como este donde el nivel de corrupción cada año va incrementando y la probabilidad de que sean descubiertos en la evasión fiscal, va descendiendo. La gran mayoría de empresarios buscan satisfacer sus necesidades a costa de la sociedad, la sociedad que sabe la definición de sacrificio, hambre, cansancio, explotación laboral, responsabilidades familiares, necesidad y, ante todo, violación a la dignidad humana.

La descripción de la sociedad guatemalteca es simple y sencilla. Se puede describir como una agrupación de gente dentro de un rebaño donde el pastor dice a dónde hay que dirigirse y cómo hacerlo. Hay un gobierno “legítimamente” instituido, con esto no me refiero de forma despectiva al Tribunal Supremo Electoral o demás entidades responsable de llevar a cabo las elecciones generales, me refiero a los intereses políticos que existen por llegar al poder y sus debidas recompensas como resultado de “la victoria”. Detrás de esas mantas proselitistas en las calles donde los candidatos políticos exponen su figura física al público están intereses personales, intereses de “nuestros grandes hermanos”, entiéndase con esto las naciones más poderosas, específicamente enfocándome en América Anglosajona. Países, los cuales disponen de embajadas regionales que buscan manipular, por medio de instituciones privadas-extranjeras, a las micro empresas nacionales que abogan y preconizan por el desarrollo del país. Esto con el único objeto de monopolizar tanto el poder como la economía, forzando a los humildes guatemaltecos a recurrir a la economía informal para poder ganarse la vida sin delinquir.

Escudriñando un poco la historia política de Guatemala, encontraremos diez años democráticos, años que buscaban una independencia más amplia en el sentido económico de Estados Unidos. Estos eran los años que en aquella época la gente añoraba, luego de tener gobiernos manipulados por potencias, años en los cuales la dictadura predominó violando la dignidad y derechos humanos de los civiles. Desde aquella época podemos notar que el Darwinismo Social (doctrina en la cual se establece que el más poderoso es el que sobrevive, mayoritariamente poderoso en el sentido económico) existía, doctrina que hasta la fecha no hemos podido erradicar, siendo esta nuestro ladrillo debajo del barco para nunca salir a flote hundiéndonos como gente miserable sin esperanzas del desarrollo. Guatemala es un país rico en minerales, agricultura, ecología, entre otros. No nos llamemos a engaño, no podemos sobresalir por nuestras propias pistolas, necesitamos de otros como otros necesitan de nosotros, practicando así la ayuda de forma recíproca promoviendo el desarrollo mundial de forma equitativa. Desde los diez años de primavera democrática vemos cómo los terratenientes explotaban nuestras tierras y utilizaban “herramienta” nuestra pagándonos regalías ridículas y patéticamente bajas. La sobrevivencia del más grande a costa del más débil. Valoremos a nuestro país por lo que es, tiene y puede dar. Por eso mismo, exhorto a la sociedad guatemalteca para unirnos y expresar nuestros sentimientos creando una fuerza superior la cual debe ser escuchada.

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